• “Elegí a Vivian por su energía amorosa y su presencia. La sesión fue como una masterclass de arte y apertura; me permitió ser sin tener que hacer. Viajé sola hasta Fuerteventura y decidí quedarme más tiempo de lo previsto, diciéndome SÍ, a lo que me hace feliz.”

    Maria Pla

  • “Su cercanía, cariño y sensibilidad me permitieron obtener imágenes de gran calidad que reflejan mi esencia.”

    Mónica Mariño

  • “Aparecieron todas mis versiones posibles. Descubrí partes de mí escondidas, y aceptarme completamente fue un gran paso de un SÍ interno.”

    Carla Isari

  • “Me sentí muy a gusto, fue intenso y profundo. Me dio seguridad para expresarme en mi emprendimiento y en redes, y anclé un arquetipo de curandera.”

    Elisabet Ananda

  • "La naturalidad, la sutileza y la delicadeza de Vivian revelaron mi esencia. Fue una aventura hacia dentro y hacia fuera."

    Blanca 41

  • La sesión fue un regalo que me llevó más allá de la resistencia. Respirar, estar presente y permitirme fluir me mostró que puedo relajarme y, aun así, lucir hermosa. Una experiencia de reconciliación con mi propio ser.

    Magdalena, 31 años

  • "Durante la sesión me sentí en plena confianza y conexión, como con un alma gemela, descubriendo una sabiduría sobre lo que realmente importa para mí. Fue un encuentro que me abrió al amor y al femenino más claro, mostrando mi esencia más auténtica. Vivian no es solo una fotógrafa, es una artista que canaliza su visión y capta lo sutil, lo no evidente"

    Alaitz, 43 años

“Encontré un espacio para mí, un lugar donde no tenía que demostrar nada. Frente a la cámara, descubrí partes de mí que habían permanecido silenciosas: mi cuerpo, mi mirada, mi presencia. Fue un viaje de descubrimiento suave, donde la belleza no se exigía, simplemente se mostraba. Por primera vez, me sentí completa en mi propia piel, y la sesión se convirtió en un espejo de la mujer que siempre había estado allí, esperando ser vista.”

Julia, 52 años

"La sesión con Vivian fue un viaje hacia mi esencia. Cada imagen se convirtió en un recordatorio de una reconciliación conmigo misma, sembrando amor propio, claridad y autoridad interna. Me sentí acompañada, iluminada por una mirada sin juicios. Fue un encuentro profundo con mi ser, un instante detenido, donde comprendí que mostrarme completamente era, al mismo tiempo, un acto de libertad y celebración.”

Alma 50 años

“Hubo un ritmo distinto desde el inicio. Una forma de estar, de mirar y de preguntar que me llevó hacia dentro. Durante la sesión, sentí cómo se abrían espacios nuevos, suaves, inesperados. La cámara no apresuraba nada: dejaba que la belleza apareciera cuando estaba lista. Me sentí profundamente acompañada, como si una luz tranquila iluminara una parte de mí que había permanecido en silencio durante mucho tiempo.”

MGD 31 años